El amor en los tiempos de cólera

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    Carolina Miller

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    El amor en los tiempos de cólera

    Post  Carolina Miller on Sat Aug 07, 2010 8:46 pm

    El amor en los tiempos de cólera

    El amor es uno de los temas de El amor en los tiempos de cólera; este, además tiene variados tipos de amor: Amores ocultos y bien guardados, “Ella lo había acompañado durante media vida con una devoción y una ternura sumisa que se parecían demasiado al amor, y sin que nadie lo supiera en esta soñolienta capital de provincia donde eran de dominio público hasta los secretos de estados.” (Pág. 26), “…estaba convencido en la soledad de su alma de haber amado en silencio mucho más que nadie jamás en este mundo.” (Pág. 77), amor a la vida, “Jeremiah de Saint-Amour amaba la vida con una pasión sin sentido, amaba el mar y el amor, amaba a su perro y a ella,…” (Pág. 29), amores inexplicables, “-Solo Dios sabe cuánto te quise” (Pág. 69), amores repentinos, “Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos, y sintió un apremio irresistible de empezar la vida con él otra vez desde el principio para decirse todo lo que se les quedó sin decir,…” (Pág. 75), amores eternos, “…-he esperado esta ocasión durante más de medio siglo, para repetirle una vez más el juramento de mi fidelidad eterna y mi amor para siempre.” (Pág. 79), “Florentino Ariza, en cambio, no había dejado de pensar en ella un solo instante después de que Fermina Daza lo rechazó sin apelación después de unos amores largos y contrariados, y habían transcurrido desde entones cincuenta y un años, nueve meses y cuatro días.” (Pág. 83), amores a primera vista, “…y esa mirada casual fue el origen de un cataclismo de amor que medio siglo después aún no había terminado.” (Pág. 86), amores sigilosos, “…Florentino Ariza inició su vida sigilosa de cazador solitario. Desde las siete de la mañana se sentaba solo en el escaño menos visible del parquecito, fingiendo leer un libro de versos a la sombra de los almendrados, hasta que veía pasar a la doncella imposible con el uniforme de rayas azules,…” (Pág. 88), amores obsesionados, “Poco a poco fue idealizándola, atribuyéndole virtudes improbables, sentimientos imaginarios, y al cabo de dos semanas ya no pensaba más que en ella. Así que decidió mandarle una esquela simple escrita por ambos lados con su preciosa letra de escribano.” (Pág. 88), enfermedades de amor: “… estaba convencida de que aquel que se sentaba en el parque para verlas pasar, sólo podía estar enfermo de amor.” (Pág. 90), amores emocionantes: “…la sola idea de que un hombre se interesara por la sobrina le causaba una emoción irresistible.” (Pág. 90)amores por cartas: “Florentino Ariza escribía todas las noches sin piedad para consigo mismo,….Ella, en cambio, sometida a la vigilancia del padre y a la acechanza viciosa de las monjas, apenas si lograba completar medio folio del cuaderno escolar encerrada en los baños o fingiendo tomar notas durante las clases.” (Pág. 106), amores prohibidos: “Mojó el cabo del tabaco en el anisado, le dio una chupada sin humo, y concluyó con la voz afligida: - Apártese de nuestro camino.” (Pág. 123), etc.
    El amor en estos tiempos era complicado y no solo dependía de las dos personas que se amaban, en este caso Florentino Ariza y Fermina Daza, sino que podían estar incluidos terceros, como el padre, la escuela, la familia, etc.
    Por lo general se solían mandar y recibir cartas de amor, ya que este era el método con el que se comunicaban.
    Algunas personas se casaban, no por amor, sino, por no quedar solteros y tener una mala condición social en frente de los ojos de la sociedad, quienes en esta novela siempre se enteraban de todos los escándalos que pasaban en la ciudad, “No era una bravata: quería irse de veras, sin importarle el escándalo social, y el marido se dio cuenta a tiempo.” (Pág. 49), como en el caso de Fermina Daza, que por rechazar a Florentino Ariza y tener miedo a quedarse sola se casó con el doctor Juvenal Urbino.
    El amor logró muchas cosas y a veces se lo tomaba como lo más importante (para Florentino Ariza), como trabajar hasta tener un muy buen nivel económico, el remodelamiento de casa, poner en marcha una expedición, hacer desembarcar una tripulación para que ninguno de sus pasajeros reconozca a Fermina Daza; y su olvido era, para Florentino Ariza, imposible, aunque eso no implicaba no poder estar con otras mujeres, de esta manera, después de ser rechazado por la mujer que siempre amó, tuvo amantes de todas las edades, “Desde que fue rechazado por Fermina Daza, Florentino Ariza había aprendido a reservarse siempre la última decisión.” (Pág. 288), así él podía soportar de alguna manera el amor que Fermina Daza nunca le dio hasta la muerte de su esposo; quien no se había casado por amor sino porque su mujer le parecía una correcta persona.
    Por razones de amor, Florentino nunca se rindió y al final de su vida logró acercarse más a Fermina, llevarla de viaje por el río con un barco, “…El doctor Urbino Daza y su esposa acompañaron a Fermina Daza a tomar el buque que había de levarla en su primer viaje por el río.” (Pág. 463) y tener una relación más seria que ser amigos, así este amor que comenzó en cartas de jóvenes termino en un barco ya siendo grandes. El autor utiliza el leiv-motiv para remarcar a personas o a acciones que estos realizan, “Le preguntó si podría descender sin aire a veinte metros de profundidad, y Euclides dijo que sí. Le preguntó si estaba en condiciones de llevar él solo un cayuco de pescador por la mar abierta en medio de una borrasca, sin más instrumentos que su instinto, y Euclides dijo que sí. Le preguntó si…, y Euclides dijo que sí. Le preguntó si era capas de navegar de noche orientándose por las estrellas, y Euclides dijo que sí. Le preguntó si…, y Euclides dijo que sí, peor con un recargo de cinco reales los domingos. Le preguntó si…, y Euclides dijo que sí…Le preguntó si…, y Euclides dijo que sí…” (Pág. 135), “…, o tenía la regla otra vez, la regla, siempre la regla.” (Pág. 301), “Se ofuscó al saludarlo, y él se ofuscó más con la ofuscación de ella. La consecuencia de que se comportaban como novios los ofuscó más aún, y la consecuencia de que ambos estaban ofuscados acabó de ofuscarlos…” (Pág. 470), la elusión para crear un momento de intriga y desconocimiento, “La tarde siguiente, a la misma hora de la comida, la bella palomera vio la paloma regalada de regreso en el palomar, y pensó que se había escapado.” elusión por Olimpia Zuleta (Pág. 308); para remarcar a la persona utiliza el políptoton, “Se atrevió a decirse que tal vez hubiera sido feliz con el, sola con él en aquella casa que había restaurado para él con tanto amor como él había restaurado la suya para ella, y la simple suposición la asustó, porque le permitió darse cuenta de los extremos de desdicha a que había llegado.” (Pág. 304); el núcleo resumidor para describir o explicar lo dicho anteriormente, “Muchas exhibían en sus desnudeces las huellas del pasado: cicatrices de puñaladas en el vientre, estrellas de balazos, surcos de cuchilladas de amor, costuras de cesáreas de carniceros.” (Pág. 115), “…relicarios con rizos dorados, cartas de amor, de negocios, de pésame: cartas de todo” (Pág. 118), “Sin embargo, hacía apenas un año, cuando leyó sus cartas, se preguntó de pronto cómo era posible que él no hubiera competido nunca en los Juegos Florales: sin duda habría ganado.” (Pág. 475), para marcar las diferencias que existían entre los amores o las diferentes vidas que podría haber tenido utiliza la antítesis, “La intuición popular los dividió en dos clases: los chinos malos y los chinos buenos.” (Pág. 277) y la personificación para resaltar los estados que había, “La lluvia no le dio una tregua de sol para pensar.” (Pág. 397), “Tenía la sangre dulce para la música de moda,…” (Pág. 273).

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