La maquina que nunca se apagaba, Los ojos del perro siberiano, La venganza de la vaca I.P.M

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    damian chimento

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    La maquina que nunca se apagaba, Los ojos del perro siberiano, La venganza de la vaca I.P.M

    Post  damian chimento on Thu May 20, 2010 9:50 pm

    “La maquina que nunca se apagaba” Marcelo Birmajer 1998

    Personajes principales: Javier Teseo, Buresca y Alfonzo Delblando
    Personajes secundarios: Troy, Fitzerald, Kruper y Cecilia

    Ellos iban en un avión volando a hacia Santiago de chile (¿A quién no le da miedo viajar en avión? Pág. 5). Teseo y Buresca eran periodistas de un diario llamado noticias extrañas. Zambrano director del diario, los envió allí para investigar sobre una maquina de pinballs que nunca se apagaba (El señor Zambrano nos había enviado a Santiago de Chile pág. 6). De pronto vieron al compañero de asiento de teseo que estaba tramando algo: estaba llamando a la azafata telepáticamente. De pronto aparece Cecilia que era un azafata, Teseo se había quedado enloquecido. Sin embargo Cecilia dice nunca viajo en ese avión (Es mi hermana Ercilia – dijo Alfonzo pág. 176). Teseo fue a la dirección acordada y se encontró con un hombre que no sabía manejar internet, lo ayudo. De pronto el muchacho rapado recibió un mail que decía: “Dígale a Javier Teseo que lo espero en la esquina de Vergara y diagonal cervantes” que quedaba a seis cuadras.
    En ese bar se encontró con un hombre canoso .Este muchacho le dijo que sabia donde estaba la maquina que teseo buscaba. Luego dos hombres pelados caminaron hacia ellos (Dos hombres pelados se acercaron a nosotros pág. 33). Uno de ellos llevo las manos al cuello del muchacho, este se desmayo. El segundo se acerco a teseo y el periodista salió corriendo hasta que llego al otro bar que estaba antes. El señor rapado, con quien se encontró primero, no estaba pero se había olvidado la computadora. Luego volvió al hotel (¿Por qué había salido sin Buresca pág. 31?).
    Después de un rato teseo y el fotógrafo bajaron a la recepción y vieron al telepata Alfonzo. Este le conto que no fue al bar, como habían arreglado, porque un sexto sentido le advirtió que no le iba a ir bien. En ese momento teseo recibió un llamado del rapado del bar, diciéndole que no abriera la computadora si empezaba a sonar por que iban a morir en tres segundos. Subieron a la camioneta roja de Alfonzo para ir a los andes (Subimos a la camioneta propiedad de Alfonzo pág. 45). Después de una hora llegaron al lugar acordado y enterraron la computadora. Allí Alfonzo saca una lista del auto que eran todas las ciudades que tenían juegos de pinballs en chile. Ellos decidieron ir a La Serena. Llegaron al pueblo y al entrar se encontraron con un borracho que se tiro arriba del capot del auto. El tenía en su mano cuatro monedas de oro.
    Andando por las calles de la serena (La Serena Inventada era un hermoso trozo de playa pág. 65) descubrieron tres lugares, los periodistas entraron en “tentaciones” y había una maquina que se llamaba devil (diablo), era de madera con apenas un hongo y un diablo dibujado en el centro del tablero. La maquina estaba enchufada y agarrada a la pared, por eso no pudieron desenchufar para ver si seguía andando pero decidieron y a comprar una ficha. En el cubículo del lugar no había nadie y buresca se animo a agarra una. De pronto vieron a un hombre que vino con la policía y se lo llevaron a los dos en un patrullero, quedando detenidos.
    Al día siguiente llego el abogado (Era uno de los pelados pág. 87). Teseo lo miro y empezó a temblar, buresca miro a los dos y ya sabía quién era. El abogado era el señor que lo amenazo al muchacho canoso en el bar. Kruper, el pelado malvado, los amenazo diciéndoles que si querían salir en libertad el lo sacaba, pero se tenían que volver a Bogotá, de todas formas los mataría.
    En la noche la pared de la celda se derrumba y aparece la camioneta roja del señor delblando. Teseo agarra rápidamente a buresca que estaba durmiendo y lo sube a la camioneta. Alfonzo les recuerda que tenían el cabrito que compraron en el pueblo y pararon (Estábamos comiendo el cabrito con las manos pág. 95). Encendieron el fuego para cocinarlo, cuando de pronto escucharon pasos de una sola persona. Ese muchacho era quien se había tirado encima de la camioneta al entrar al pueblo. Absdrada encontró a los periodistas de casualidad. El conto la historia del pinball. El muchacho amaba todos los pinball que había en el pueblo pero como el de tentaciones no había otro. Absdrada y sus dos amigos Bellota y Manganga habían conseguido una forma de sacarles fichas gratis. Al otro día de descubrir ese truco decidieron ir a robárselo. Tentaciones cerraba a las 10.00 de la noche. Decidieron ir a las 12.00 en punto. Ya no había nadie en las calles y así les será más fácil.
    Los tres amigos entraron al lugar (Éramos chicos Bellota y Manganga tenían catorce años pág. 112). Vieron todas las maquinas apagadas menos devil. Bellota siguió el cable y vio que estaba empotrado a la pared. Mangangá empezó a mirar para ver si encontraba una cinta para ponerle a la tenaza así no se electrocutaba. Bellota salió a la calle a vigilar, mangangá fue a buscar unos guantes, mientras que Absdrada se quedo solo con el pinball. En ese momento aparece un chico de aproximadamente 12 años y le prestó monedas de oro para que el muchacho juegue a devil. Cuando Absdrada termino todas las monedas salió a la calle para ver que paso con sus amigos. Ellos lo habían dejado solo. Absdrada empezó a correr y el chico le puso la pierna para que se callera. El mendigo cae al piso. El pequeño (Me miro con sus ojos amarillos pág. 119) le dice que le tenía que devolver las monedas que le prestó, si no lo mataría. En ese instante aparecen los dos amigos, Absdrada se da vuelta para ver al chico y ya no estaba allí.
    Los amigos intentaron mover la maquina, sucedió lo inevitable: se tildó. El mendigo cerró los ojos, pero sintió luz en sus parpados. Cuando los abrió la casa de pinballs estaba iluminada y devil seguía encendido. Mangangá parecía muerto y bellota desapareció. Tentaciones había cambiado de dueño, era un hombre bajito.
    Luego de que Absdrada terminara de contar la historia se fue y los periodistas decidieron ir a tentaciones. Tomaron la ruta que unían las dos serenas (¿A cuánto estaremos de la Serena Inventada pág. 135?). En la mitad del camino se quedaron sin nafta y Buresca y Teseo tuvieron que seguir a pie.
    Al llegar a local de pinball se encontraron con devil. Cortaron el cable del videojuego y de pronto aparece kruper con su ayudante y el dueño del local. Kruper y sus secuaces los habían atado a una roca frente al mar.
    De pronto apareció Ruibarba (Sentí las navajas pág. 150) una persona acusada de ser asesina. Teseo ya lo había visto con su navaja en la peluquería. Este muchacho les salvo la vida a los periodistas. Buresca y Teseo empezaron a correr por la orilla y en ese momento una camioneta casi los atropella. Era Alfonzo con el canoso y el rapado. El canoso era Troy y el rapado Fitzerald. Estos les comentaron a los periodistas sobre los dos pelados Kruper y Volga.
    Troy les explica a los periodistas por que la maquina estaba hecha de madera. Los pinballs en los años cincuenta se prohibieron de hacerse de acero porque en ese momento era mejor utilizarlo para la guerra.
    El doctor Duel (El profesor Duel debía confiar en alguien pág. 169) creó un mineral eterno que si un humano lo tenía ese podía ser inmortal. En vez de guardarlo en algún lugar prefirió hacerlo en un pinball que siempre quedara encendido para que nunca nadie se preguntara que tendría adentro por ser de madera. El doctor Duel había dejado dicho que la maquina la tendría que cuidar los dos sobrinos. Uno era kruper el soviético y el otro el norteamericano Troy. Este no se oponía a que los periodistas hagan la nota pero si kruper.
    Troy se fue y quedamos en el medio de los Andes Alfonzo, Teseo y Buresca. En ese momento a parece una mujer tomando carrera de la cima de una montaña, vuela (Esto es demasiado pág. 176) y cae justo al lado de los periodistas. Ella era la hermana de Alfonzo Cecilia quien se puso un nombre falso y se disfrazo de azafata para conocer a los mejores relatores de noticias extrañas. Su nombre real era Cecilia (Nuestro vuelo partió para Bogotá esa misma noche pág. 178).



    “Los ojos del perro siberiano” Antonio Santa Ana 1998.

    Personajes principales: Ezequiel y su hermano.
    Personajes secundarios: Mariano, la abuela, el padre y la madre.

    Hasta que Ezequiel tuvo 18 años estaban todos juntos en una casa muy grande en el barrio de San Isidro (La casa es de dos plantas pág. 11). Ezequiel tenía un hermano menor, ellos fueron al mismo colegio y al mismo club.
    Un día cuando el muchacho vino del colegio escucho a la familia en una situación complicada. La madre estaba llorando, Ezequiel con la mirada baja y su padre agarrándose la cabeza. Este último lo mando al cuarto rápidamente. Desde ese momento se terminaron las vistas de Ezequiel y de su novia Virginia lo cual fue la razón de que Ezequiel se fue de casa.
    Ezequiel se había mudado a un departamento en el barrio de Palermo (Un viaje en colectivo de San Isidro a Palermo Pág. 27).
    El hermano de Ezequiel se decidió a ir a verlo (Tarde 3 o 4 días en encontrar su dirección pág. 27) a su nuevo departamento en la cual se destacaban la gran biblioteca, el violonchelo y un espejo. Después de la visita a su hermano se quedo más tranquilo de que él estaba contento porque allí tenía todo lo que le gustaba, su música, su chelo, sus libros y a su perro Sacha.
    Ezequiel le conto que a Sacha (Este se llama Sacha pág. 31) la había traído de un criadero para salvarla de una muerte segura. En aquella reunión le confesó que él se había ido de casa porque tenía sida (Porque tengo sida pág. 32) y además había embarazado a Virginia, tuvieron que detener el embarazo porque el padre de la chica lo obligo a cazarse y Ezequiel no aceptó.
    Lo primero que hizo cuando llego a la casa fue llamarlo a Mariano ya que él les había mentido a sus padres diciéndole que su amigo estaba en su casa. Desde ese momento Mariano se distanció de él. A partir de esos días comenzó a tener pesadilla de que un viajero caminaba por le desierto y veía la sombra de un ave rapiña (Solo ve la sombra amenazante pág. 43).
    Un domingo la abuela llega a la casa desde su campo. Ella ya sabía que el muchacho había ido a visitar a su hermano (El domingo de esa semana vino a visitarnos la abuela pág. 45) y le recomendó que lo siga viendo y que comparta mas con él.
    Desde ese momento ellos dos tuvieron un par de salidas, ir a la cancha (El domingo juega racing con platense pág. 64) y encuentros en su casa.
    El fin de año lo celebraron en familia, también festejaron el ingreso del chico al Nacional Buenos Aires. (Unos de los de los motivos fue la celebración del ingreso al Nacional Buenas Aires pág. 109). Unos días antes de la muerte de Ezequiel fue a la casa, le entrego el chelo y le ordeno que cuando él se muera se quedara con el perro. Al entierro de Ezequiel solo fue el hermano y su abuela (Mi abuela y yo solo acompañamos hasta el final pág. 115).
    El chico termino la secundaria y se fue a estudiar a la universidad de EE.UU (Me voy a estudiar a la universidad de Estados Unidos pág. 128).



    “La venganza de la vaca” Sergio Aguirre 1999

    Protagonistas principales: Leticia, Manuel, Carlos, Cristina, Rafael y Marcela Protagonistas secundarios: Susana, Nicolás

    La novela es el relato de una noche en Semana Santa en la enrome casa del abuelo de Cristina, una de los cinco jóvenes protagonistas, que viven la experiencia de una venganza (La casa del abuelo de cristina era perfecta para los días de Semana Santa pág. 13).
    Todos son vecinos de pueblos cercanos y compañeros de la escuela secundaria. Los sucesos se desencadenan en el verano posterior a la finalización de la escuela secundaria y el inicio de la facultad por parte de Marcela, la joven lo cual se trama la venganza (en ese momento Leticia creyó ver un destello de rabia en la mirada de Marcela pág. 85). Leticia, Manuel, Carlos, Cristina y Rafael eran muy amigos, estos dos últimos eran novios. Ellos culpaban la muerte de Nicolás, hijo de Susana López, amiga personal de ellos y profesora de inglés de la escuela secundaria (Ese día, Susana López llego temprano al colegio pág. 41). El relato mezcla parte de la noche de la venganza (Cristina y Rafael habían terminado todo lo que tenían que hacer durante la mañana y esperaron que los demás comenzaran a llegar pág. 19) y algunas caras que nos indican las situaciones de los protagonistas hasta llegar el final de la novela (Sobre la mesa, bajo el sobre de la carta de cristina, la ultima pagina del Times mostraba la tragedia pág. 71).
    Todo fue pensado (Harían que el terror jamás de dejara olvidar de esa palabra pág. 111), según el relato Marcela le envió una carta a la profesora Susana diciendo, “sos una vaca”. La profesora creyéndose la carta fue a un grupo para obesos lo cual llego tarde a su casa. El hijo, Nicolás, llego temprano a la casa, se subió a una silla, se cayó y murió al instante. Tan fuerte fue el impacto de Susana que se fue a vivir a la casa de su hermana fuera del pueblo (Quiso agarrarse del respaldo y con una bolsa en la mano, sintió como, súbitamente comenzaba a caer hacia atrás pág. 49) y el grupo de amigo decide vengarse. Entonces deciden investigar quien fue el causante de todo esto. Leticia descubre en una charla al culpable MARCELA RENZI.
    Los chicos decidieron invitarla a Marcela a la casa de los abuelos de Cristina. Todos empezaron a contarle a historias de que la gente se transformaba en vacas. Luego todos se fueron a dormir y Marcela estaba horrorizada. Le provocaron terror y pánico. Con una cabeza de ganado de un frigorífico y con barro y excremento de vaca se lo pusieron todo en la planta alta. Después de un rato marcela se despierta, ve todas las cosas que le pusieron los chicos y cae por las escaleras. Ella muere en un instante.
    La venganza supero las expectativas. Ellos en ese momento tuvieron mucho miedo. (Los alaridos no les dejaron dudas, de que la había visto. El terror de Marcela, que era su castigo; el precio que debía pagar por la muerte de Nicolás y el dolor de su amiga. Y el momento que todos habían esperado. Fue un instante y después el ruido de Marcela rodando por las escaleras, golpeando con su peso contra los escalones hasta el silencio final, en ese momento tuvieron miedo. El miedo de haber ido demasiado lejos pág. 114).

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