Los funerales de la Mama Grande - Sofia Bokalic 2 GEA

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    bokalic sofia

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    Los funerales de la Mama Grande - Sofia Bokalic 2 GEA

    Post  bokalic sofia on Fri Aug 27, 2010 6:05 pm

    LIBRO Los funerales de la mama grande

    La siesta del martes

    Recursos de estilo:

    Sinestesia: “Se detuvo en dos pueblos iguales, con cosas de madera pintadas de colores vivos.” (Página 10).
    En el pueblo, en el que habían parado, era un lugar agradable y les había gustado.

    Antitesis: “Después fue a los servicios sanitarios a poner en agua el ramo de flores muertas.” (Pagina 11).
    No es necesario poner agua en las flores cuando las flores ya están muertas.

    Sinestesia: “Sol aplastante.” (Página 11).
    Ese día en el que iban viajando en al tren hacía mucho calor.

    Personificación: “El pueblo flotaba en el calor.” (Página 12).
    Hacía mucho calor.


    Trata de una mujer y su hija que van al tren, en un día muy caluroso. Paran en un pueblo desierto donde todo el mundo estaba en la hora de la siesta. Van a la acaso del sacerdote y las atiende la hermana del sacerdote, soltera. Ella llama al sacerdote y luego la madre les pide las llaves del cementerio para visitar a su hijo que lo habían matado. El hijo era ladrón, llamado Carlos Centeno. El padre les da las llaves, les explica todo y salen de la casa, por la puerta para ir al cementerio.



    Un día de estos

    Recursos de estilo:

    Enumeración- asíndeton: “Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desabotonó la guerrera y buscó a tientas el pañuelo en el bolsillo del pantalón.” (Página 24-25).

    Trata de un hombre llamado Don Aurelio Escobar que era un dentista y estaba puliendo un diente de oro, muy ocupado. Luego llega a su consultorio el alcalde y pide pasar pero el dentista no quiere que pase. Finalmente lo deja pasar y le saca la muela. Al alcalde le dolió mucho.








    En este pueblo no hay ladrones

    Recursos de estilo:

    Poliptoton: “Dámaso comprendió que su mujer no habrá dejado de esperarlo un segundo en toda la noche, y que aún en ese momento, viéndolo frente a ella, continuaba esperando.” (Página 27).
    Dámaso se había ido de la habitación, y sabía que su mujer lo había estado esperando toda la noche y seguía esperándolo cuando Dámaso estaba frente a ella.

    Personificación: “…, y los almacenes perecían cabecear bajo los toldos de la lona.” (Página 33).
    Los toldos de los almacenes del pueblo se estaban moviendo por el viento que había.

    Enumeración- polisíndeton: “Un hombre dormía desparramado en un mecedor, con la boca y las piernas y los brazos abiertos, en la sala del hotel.” (Página 33).

    Sinestesia: “Después del portazo empezó para Dámaso un domingo vació e interminable.” (Página 45).
    Él paso un domingo sin ninguna gracia.

    Hipérbaton: “Allí estaba Dámaso”. (Página 50).
    Debería ser: Dámaso estaba allí.

    Metáfora: “Las desgracias son como un caracol.” (Página 56).
    Las desgracias son muy lentas, ya que son malas pasan muy despacio.


    Trata de un hombre llamado Dámaso que iba de pueblo en pueblo con su mujer Ana, estaba embarazada, para robar bolas de billar y luego venderlas. Llego a un pueblo donde robo algunas bolas de billar. En el cuarto donde estaba la mesa de billar había doscientos pesos. Luego en un tiempo arrestaron a un negro porque pensaban que el era el ladrón, pero no lo era. Dámaso y Ana sintieron lastima por el negro y decidieron que iban a devolver las bolas pero sin que los vieran, con mucho cuidado. Una noche cuando Dámaso estaba borracho decidió ir a devolver las bolas. Ana le dijo que no vaya pero el no le hizo caso, la golpeo y se fue. Cuando llego a la casa para dejar las bolas se encontró con Don Roque que venia hacia el con una barra de hierro. Don Roque le pregunto que llevaba ahí pero Dámaso no le quiso decir. Finalmente Dámaso le dio la bolsa y Don Roque le exigió los doscientos pesos. Dámaso le dijo que en la sala de billar no había dinero. Don Roque no le creyó y le dijo que se lo iba a decir al alcalde y le iban a sacar los doscientos pesos del pellejo.





    La prodigiosa tarde de Baltasar.

    Baltasar hacia jaulas hermosas y un día hizo una jaula enorme que todos le decían que era la jaula mas grande y bella del mundo. Al principio la quiso vender a treinta pesos, luego su pareja Ursula le dijo que la jaula era tan linda que la tendría que vender a cincuenta pesos. La hizo para el hijo de José Montiel, José era un hombre muy rico. Cuando fue a entregársela, José Montiel le dijo que el no sabia que le hijo le había encargado hacer una jaula. También le dijo que antes de hacerle caso al hijo debía avisarle a él. José no la quiso pero finalmente Baltasar se la regalo al hijo de José.



    La viuda de Montiel

    Recursos de estilo:

    Poliptoton: “Después del entierro, lo único que a todos pareció increíble, menos a su viuda fue que José Montiel hubiera muerto de muerte natural.” (Página 84).
    Nadie pensaba que hubiera muerto de muerte natural porque era el hombre más rico.
    Metáfora: “Octubre se eternizaba con sus lluvias pantanosas y ella se sentía perdida, navegando sin rumbo en la desordenada y fabulosa hacienda de José Montiel”. (Página 86).
    La viuda se sentía muy sola sin su esposo y sentía que su vida ya no tenía sentido, ya no valía la pena seguir viviendo.
    Hipérbaton: “… se fermentó la miel en sus cueros,…” (Página 88).
    Debería ser: la miel se fermentó en sus cueros.
    Antítesis: “En realidad, su negocio no era la muerte de los pobres sino la expulsión de los ricos.” (Página 89).
    José Montiel les ayudaba a los pobres. El alcalde quería expulsar a los pobres del pueblo pero luego José Montiel les compraba tierras y ganado para que no se mueran de hambre y para que pudieran pagar todos los gastos que tenían.


    Don José Montiel había muerto, su esposa estaba muy triste al respecto y también ella quería morirse porque no le encontraba sentido a la vida si él no estaba con ella. Cuenta que José Montiel, al principio, era un hombre pobre y comenzó a ganar plata cuando comenzó a trabajar con el alcalde, siendo su informador confidencial. Así, y luego de otras cosas, se transformó en el hombre más rico y poderoso de todo el pueblo. Su esposa no quería que él trabajara con el alcalde porque decía que era un criminal, pero él no le hizo caso. Su esposa se ponía feliz cuando se mandaba cartas con sus hijas que vivían en París. Ella les decía que se queden donde estaban porque en el pueblo don de vivía era un caos, y sus hijas le dijeron que se iban a quedar allí. Una noche, la viuda de Montiel comenzó a rezar y vio a La Mamá Grande. Le preguntó cuando iba a morir y la Mamá Grande le contestó que iba a morir cuando le empiece el cansancio del brazo.


    Un día después del sábado

    Recursos de estilo:

    Metáfora: “Desplegó la sombrilla, deslumbrada por el brillo de un angosto inminente, y mientras caminaba por la calle abrasante y desierta tuvo la impresión de que las alcobas de todas las casas exhalaban un fuerte y penetrante tufo de pájaros muertos”. (Página 98).
    Cuando la Señora Rebeca abandonó la alcaldía se fue a su casa mientras caminaba por la calle, donde hacía mucho calor, y olía el fuerte tufo de pájaros muertos.
    Personificación: “Un resplandor de lucidez estalló en su cabeza y se dio cuenta de que aquel pájaro a diferencia de los otros, podría ser salvado.” (Página 104).
    Significa que en ese momento el cura había reaccionado y se había dado cuenta que el pájaro que apareció el la puerta de la casa de la señora Rebeca podía ser salvado.
    Sinestesia: “…, extrajo de la manga el pañuelo y se enjugó el rostro congestionado…” (Página 109).
    Hacía mucho calor en el pueblo entonces se tuvo que secar el rostro mojado.
    Hipérbaton: “En ese momento pitó el tren.” (Página 111).
    Debería ser: El tren pitó en ese momento.

    Trata sobre un pueblo en el que un día comenzaron a morir pájaros sin ninguna explicación, seguramente el causante de todo esto fue el calor. En la casa de la señora Rebeca los pájaros le habían roto las alambreras pero ella pensaba que se las habían roto desde la calle tirándole piedras. Entonces fue a ver al alcalde por lo sucedido y éste le había dicho que habían sido los pájaros. Luego vino a la casa de la señora Rebeca un cura (todo el pueblo decía que estaba loco) con un pájaro muerto que había encontrado en frente de la casa de la señora Rebeca y le dijo que le diera un poco de agua para ver si revivía pero no revivió. A Rebeca esto no le pareció nada agradable.
    Ya que el pueblo pensaba que el cura estaba loco nadie iba a misa porque decían que un día había hablado en su sermón sobre satanas. Un día un joven que se había quedado en el pueblo, fue a misa y el cura se le acercó y le dijo otras de sus locuras, le preguntó si quería desenterrar al judío errante y el muchacho se asustó. Finalmente el cura le dio dinero para que se comprara un sombrero nuevo.


    Rosas artificiales

    Trata de una muchacha llamada Mina que trabajaba realizando cosas artificiales. Era justo el primer viernes y debía ir a misa. Pero no fue porque su abuela ciega había lavado las mangas y aun no estaban secas, seguían mojadas. Luego Mina, en su casa, fue a su habitación a buscar unas cartas y las tiro al escusado. Su abuela le pregunto porque fue dos veces al baño esa mañana si siempre iba solo una vez. Entonces Mina le dio a su abuela las tres llaves de su armario y una era la de la gaveta en la que tenia las cartas. La abuela supo que las había tirado por el excusado pero Mina se lo negó. Luego vino la madre de Mina y pregunto que pasaba. La abuela dijo que se estaba volviendo loca y Mina no dijo nada.




    Los funerales de la mama grande

    Poliptoton: “Nadie conocía el origen, ni los limites, ni el valor real del patrimonio, pero todo el mundo se había acostumbrado a creer que la mama grande era dueña de las aguas corrientes y estancadas, llovidas y por llover, y de los caminos vecinales, los postes del telégrafo, los años bisiestos y el calor, y que tenía además un derecho heredado sobre vidas y haciendas”. (Página 144).
    Enumeración-asíndeton: “…, se ponían ventas de masato, bollo, morcillas, chicharrones, empanadas, butifarras, caribañolas, pandeyuca, almojábanas, buñuelos, arepuelas, hojaldres, longanizas, mondongos, cocadas, guarapo, entre todo género de menudencias,…” (Página 147).
    Hipérbaton: “De nada valió el concurso de sobrinas.” (Página 149).
    Debería ser: el concurso de sobrinas de nada valió.
    Sinestesia: “Cuando estampó su firma balbuciente, y debajo estamparon la suya los testigos,…” (Página 153).
    Significa que cuando firmó su firma estaba temblorosa.
    Metáfora: “El propio presidente de la Republica, a quien los sentimientos urbanos llegaban como a través de un filtro de purificación, alcanzo a percibir desde su automóvil en una visión instantánea pero hasta un cierto brutal, la silenciosa concentración de la ciudad.” (Página 155).
    El presidente era un muy buen hombre y cada cosa mala a él le llegaba bien.

    Trata de una mujer que era la mama grande que era la más poderosa y todo el mundo la quería. Ayudaba y hacia el bien, hacías funerales y la conocía todo el mundo. Sus fiestas duraban días, todo el pueblo recibía de comer y al final ella les arrojaba plata. Pero luego envejeció y falleció y toda la gente se puso muy triste porque había terminado una época muy importante. A su entierro asistió mucha gente y a partir de su muerte apareció, una nueva MAMA GRANDE.



    El recurso que mas abundan son las sinestesias porque el autor caracteriza muchas cosas de un punto que no pueden ser, les da mas participacion en la narracion de la que deberian tener.


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