El hombre duplicado - José Saramago

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    Nuria Urtasun

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    El hombre duplicado - José Saramago

    Post  Nuria Urtasun on Sun Aug 08, 2010 10:09 am

    Reseña: “El hombre duplicado”
    José Saramago

    ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Somos realmente únicos?
    En ésta novela el autor José Saramago a lo largo de la misma, plantea una serie de preguntas y respuestas, que hacen referencia a nuestra identidad y unicidad en el mundo, además pretende hacer que el lector razone acerca de la forma de ser de los seres humanos, visualizándose en las consecuencias de sus acciones.
    Para demostrar que en el mundo cualquier ser humano puede presentar trastornos con respecto a su persona, el autor lo proyecta en Tertuliano Máximo Afonso, quien “es profesor de historia en un instituto de enseñanza secundaria” (pág.11). Sus problemas comienzan al igual que su enigmática situación aunque él no lo supiera, en el instante en el cual un colega suyo, el profesor de matemáticas le recomienda ver una comedia. “Esta […] además de ligera, según la expresión conciliadora del colega de matemáticas, era sobretodo, absurda, disparatada, un engendro cinematográfico en el que la lógica el sentido común se habían quedado protestando al otro lado de la puerta […]”(pág.23) “Quién no se amaña no se apaña” era el nombre de la comedia. Por lo tanto, decide alquilar la película y mirarla esa misma noche. Luego de verla se dirige a su cama con intención de descansar. “Se despertó una hora después. No tuvo sueños, ninguna horrible pesadilla le había desordenado el cerebro, […] solo abrió los ojos y pensó, hay alguien en casa” (pág.25); se levantó de su cama cautelosamente para investigar, “[…] mientras se iba aproximando al cuarto de estar percibía que la invisible presencia de hacia mas densa a cada paso […]”(pág.26). Comprendió entonces que aquello que lo despertó provenía de la cinta, por lo que la miro nuevamente y noto el parecido entre el recepcionista del hotel y el, era su viva imagen de hacia cinco años.
    Tertuliano Máximo Afonso sintió un profundo malestar al pensar “Uno de nosotros es un error” (pág.33), porque “[…] jamás en la historia de la humanidad […] se había dado el caso de que existan dos personas iguales en el mismo lugar y el mismo tiempo” (pág.38). Más allá de este problema, “[…] la primera incógnita a resolver era si el colega de matemáticas se había dado cuenta o no del parecido cuando vio la película […]” (pág.34).
    En ésta novela no solo hay personajes que podrían ser parte de la realidad sino que además se hace presente al sentido común como un personaje más, el cual no siempre aparece en los momentos indicados y hace sugerencias a un Tertuliano que rara vez las escucha y hace uso de las mismas.
    Luego de lo ocurrido Tertuliano Máximo Afonso idea y planifica acciones para determinar y descubrir a su doble, o mejor dicho a su duplicado. Lo que se propuso fue “[…] tomar nota de todos los nombres de actores secundarios, tanto de las películas en las que haya participado el recepcionista como en las que no haya intervenido” (pág.66), y de ese modo tacharlos de acuerdo con los resultados obtenidos.
    Como el Sentido Común prefiere ignorar aquellas cosas que se manifiestan en la vida de Tertuliano Máximo Afonso, trata de hacerle comprender nuevamente que debe hacer caso omiso a los acontecimientos y continuar su vida, tal cual como estaba antes de ver “Quién no se amaña no se apaña”. Pero esto no resulta porque quién decide las acciones se obsesiona con la búsqueda, por lo que aquello que el Sentido Común le propone le parece una barbarie. Pero él “[…]ya no estaba allí, se había retirado sin ruido, no propiamente derrotado, sino indispuesto consigo mismo por haber permitido que la conversación se desviara del asunto que lo había hecho reaparecer”(pág.70). “No es ésta la primera batalla que el Sentido Común tiene que dignarse a perder” (pág.43).
    Aquella obsesión de Tertuliano Máximo Afonso por encontrar a su duplicado no sería nada fácil, debe mirar treinta y seis películas más e incluso decide no escoger el camino fácil, aquel de llamar a la productora preguntando por el actor que interpreta tales y tales personajes. Porque "quiere llegar a él sin que nadie lo sepa, y sin que el lo sospeche” (pág.108).
    Pero su arduo trabajo trajo sus frutos, “[…] la lista volvió a ser actualizada […] cinco actores estaban señalados cinco veces […] y sus nombres, por imparcial orden alfabético, eran Adriano Maia, Carlos Mortiño, Daniel Santa-Clara, Luís Augusto Ventura y Pedro Félix” (pág.109). Decidió así ver una última película “La diosa del escenario” en la cual su doble volvía a aparecer, pero esta vez consiguió encontrar su nombre, se llamaba Daniel Santa-Clara. “[…] Tiene la guía telefónica en las manos, trémulas buscan la letra S, hojean adelante y atrás, aquí está” (pág.134). Había tres, pero ninguno era Daniel. Sin embargo hace el intento y llama a los números. Solo al terminar la conversación, sin poder comunicarse con el primero de la lista, quedo desconcertado, éste le había dicho que ya alguien había llamado preguntando por la misma persona, y que el no sabía los motivos, aunque al momento de hablar sonaba como si estuviera tratando de distorsionar su voz. Al no tener éxito decide escribirle una carta a la productora preguntando por su dirección y una foto autografiada, incluyendo también la presencia de un discurso sobre la importancia de los acores secundarios asegurándose así de que no la desecharan. “Para escribirla, tuvo que abusar de la confianza de una mujer que decía amarlo […]” (pág.150), de la cual al final detallaré características, porque a mi parecer Saramago le da en cierto punto mas importancia al final de la novela como un personaje influyente en el transcurso de la misma.
    Tertuliano Máximo Afonso recibe la carta con los datos necesarios; “Quiere ver el edificio, mirar desde abajo su piso, las ventanas, que tipo de gente habita en el barrio, que ambiente, que estilo, que modos” (pág.183). Ésta idea suya solo causa que el Sentido Común reaparezca e insista en que no debe hacer aquello que se propone. Tan lejos a llegado la paranoia del personaje Tertuliano Máximo Afonso por encontrar a Antonio Claro (Daniel Santa-Clara y Antonio Claro, son la misma persona, el primero es su nombre artístico), que lo llama a su casa, y quién atiende es su mujer, Helena y se lo confunde, porque “[…] su voz es exactamente igual a la de él” (pág.190). Con intención de crear suspenso y generar no solo intriga sino también temor Tertuliano deja pasar algunos días antes de llamar a Antonio nuevamente.
    A pesar de ser interesante esta historia de dos hombres iguales no deja de ser aterradora en cierto punto, ya que Saramago nos demuestra que hoy en día cada vez a mayor escala las personas copian a otras, o debido al crecimiento de la globalización en la cual influyen mucho los medios de comunicación, son mas los “moldes” de estereotipos creados.
    Luego de la segunda llamada, Antonio Claro y Helena quedan conmocionados, sin entender que sucede y que consecuencias podría tener la existencia de un hombre igual. A tal punto llego la necesidad de comprobarlo, que es ahora el señor Claro, el que llama a Tertuliano Máximo Afonso, con el propósito de organizar un encuentro. El mismo tendrá lugar en la casa de del primero, la cual está alejada de la ciudad para evitar inconvenientes. El día había llegado, con asombro se compararon en todo “la única diferencia era la alianza de oro que Antonio Claro usaba en el dedo anular izquierdo” (pág.256). Eran “[…] victimas de un sentimiento confuso de humillación y pérdida que se sobreponía al asombro” (pág.258). Para el ya nombrado encuentro Tertuliano había utilizado una barba, la cual mando a Antonio a modo de “amenaza”. Pero quién recibió una amenaza no pensaba aceptar el hecho y continuar con su vida, lo que tenia pensado era ir a su lugar de trabajo y pedirle a la productora la carta que Tertuliano Máximo Afonso había escrito pidiendo sus datos. De esta forma se enteró de que la carta no estaba a nombre de quien él creía, sino que la firma era de una mujer, María Paz. Pero ahora lo que Antonio Claro quiere es “[…] permanecer en la sombra hasta el último momento […]” (pág.289) e idear un plan para vengarse de su enemigo. Lo hizo y cuando estuvo perfectamente planeado fue a la casa de Tertuliano, le comunico sus intencione, las cuales constaban en llevarse a María Paz a la casa de campo haciéndose pasar por él, pero le advirtió de que si se interponía le contaría toda la verdad. Fue así como a toda prisa los dos se despojaron de sus pertenencias, Antonio Claro se vistió de Tertuliano Máximo Afonso y se fue. Pero todo lo ocurrido no iba a quedar de ese modo, es así como Tertuliano se vistió de Antonio Claro y tras esperar una hora a que éste se fuera de la ciudad con María Paz, se dirigió a su casa para encontrarse con Helena hacerse pasar por él, y aprovechar esta inesperada situación para que las cuentas queden saldadas con su duplicado.
    Se suponía que Antonio regresaría antes del mediodía a su casa, pero al no hacerlo Tertuliano se inquieta y siente que algo no anda bien, por lo que se dispone a salir de esa casa que no es la suya, aunque su propietaria todavía no se a dado cuenta y llama desde un teléfono publico a casa de María Paz. Atiende una mujer y le dice “la señorita Maria Paz a muerto esta mañana en un accidente de trafico, venia con el novio y los dos han muerto, es una desgracia muy grande” (pág.356). Es desde ese preciso instante, en el cual Tertuliano Máximo Afonso deja de de ser Tertuliano Máximo Afonso y pasa, a tomar la identidad de su duplicado, Antonio Claro. Le cuenta la verdad de lo sucedido a Helena y le explica que el difunto era su esposo, pero para la prensa y los conocidos es Tertuliano Máximo Afonso, porque habían intercambiado sus documentos de identidad antes de la partida. Es así que solo será Tertuliano para los conocedores de la verdad, Helena, el mismo, y su mamá a la cual minutos antes le confesó una verdad que antes solo le había anticipado.
    En esta novela, el autor usa diferentes recursos de estilo, los cuales a lo largo de la novela, logran caracterizarla, además no utiliza rayas de dialogo al momento en el cuales los personajes se comunican, sino que, lo que cada uno dice esta separado por una “,” y si cambia el personaje que habla comienza con mayúscula. El recurso que predomina es la personificación, la cual en la mayoría de los casos es utilizada para darle vida al Sentido Común y creando de este modo otro personaje. “[…] entró en el coche. Buenas tardes, dijo.”(pág.183). “Sin mi sentido común no anduviese distraído con elucubraciones, fantasmas y sentencias que nadie le pide, me habría hecho notar enseguida que la manera de responder a tu generoso impulso fue, más que exagerada, disparatada”(pág.79) “Sigues usando esa barba ridícula dijo el Sentido Común”(pág.264). Luego hay recursos como la antítesis “No te enfades, No me enfado”, esta cita es además un hesterostiquio; metáforas, “Cuanto más te disfraces más te parecerás a ti mismo” (pág.186); ConcatenaciónTomar una decisión es una de las decisiones mas fáciles de este mundo” (pág.325); Elusión “[…] vivienda en el campo, segunda residencia […]” (pág.243); Pregunta retórica “Pues, si también esta posibilidad es disparatada, imagina que cuando estas en lacera mirando las ventanas o estudiando el estilo de los habitantes te topas de frente, en carne y hueso, con Daniel Santa-Clara, y los dos quedáis mirándoos igual que perros de porcelana, cada uno como reflejo de otro, pero un reflejo diferente, pues este, al contrario de lo que hace el espejo, mostraría el izquierdo donde esta el izquierdo y el derecho donde esta el derecho, tu como reaccionarias si eso sucediese”(pág.185);
    Encabalgamiento “[…] Hola, decía, tengo la impresión
    de que hoy te has enojado conmigo […]”
    (pág.64).
    Ya que Saramago hace hincapié en que la historia puede ser contada de adelante hacia atrás, se debe destacar que la relación entre María Paz y Tertuliano Máximo Afonso tuvo un gran impacto en el final de la historia, por lo que sería mejor explicarlo desde el final hacia el comienzo de la misma. Al morir ella, quien era la prometida de Tertuliano, causo en él un enorme sentimiento de culpa, ya que su cobardía la llevo a eso. Se habían comprometido tan solo unos días antes, luego de seis meses de tener una relación que parecía no funcionar jamás. Pero su muerte, además le hizo entender a Tertuliano que siempre sintió amor por ella y comprende que ha desperdiciado el tiempo dudando y que debería haber hecho caso a las insistencias de María Paz porque su relación perdurara.
    Algo muy notorio es el final de la novela, ya que es confuso y sorprende a los lectores, sucede que Tertuliano Máximo Afonso (quien ahora es Antonio Claro), recibe una llamada de un hombre que lo quiere ver, es así que Tertuliano luego de haber pasado por esta larga historia la cual le trajo grandes dificultades a su vida, logra comprender que no debe dejar que le suceda lo mismo, porque ya a aprendido su lección, no iba a permitir que le quitasen su personalidad nuevamente, aunque al fin y al cabo habría sido su propia culpa. “[…] Entro en el dormitorio, abrió el cajón en donde estaba la pistola. Introdujo el cargador en la corredera y colocó una bala en la recámara. […] Se encajó la pistola en la correa y salió” (Pág. 380).




    Nuria Urtasun
    2º"A"CBU
    IMAM

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